Vértigo es lo que sentiré si decido guardar esta carta en tu buzón. Los segundos se harán eternos mientras el papel tintado se deposita en su fondo. No existe más altura que la que siente mi mano desafiando a tu incertidumbre. Letras rumbo a lo desconocido, que temen ser no correspondidas porque el miedo sigue bailando alrededor de su forma. Rebelándose ante un bolígrafo de mar azul, implorando mostrar verdades a gritos de una vez por todas. Necesito de tu gravedad para cumplir esta distancia y romper los sellos de amistad que nos dividen.
He alzado mi cabeza al nivel que pisan tus pies, contemplando lo lejos que se encuentra la cima de nosotros y, al mismo tiempo, recordando mi temor a las alturas al no poder volar. Sin embargo el recuerdo de tus manos me lleva al más bonito cielo, dónde no hace falta alzar el vuelo para rozar las blancas nubes.
Blanco el sobre que envuelve estos versos que derraman sentimientos delatando te quieros. Blanco el fondo de tus ojos que me persigue y acaricía. Blanco el frío que me abrazaba cuando no me percataba de tu presencia. Eterna disputa entre blanco y negro. Antes nada; ahora todo. Dime, ¿ cuál es el límite entre lo conocido y lo oculto?
Convence de una vez por todas a mis dudas que retienen este escrito con fuerza. Logrando de esta forma que mis manos sientan una peculiar atracción por la abertura de tu viejo buzón. -Narrovi

No hay comentarios:
Publicar un comentario