miércoles, 2 de noviembre de 2016

Déjame verte

Me gustaría entender la razón que conlleva a los humanos a caminar con la vista enfocada al suelo. ¿A caso les parece interesante el rutinario asfalto o ven en él algo más de lo que yo puedo percibir? 
Soy una de esas personas risueñas que se alimenta de la vida; de cada detalle de ella. Realmente intento transmitir en cada gesto lo que ella me aporta aunque en muchas ocasiones sea la propia vida quien me controle a mí. Y me entristece el pensar que son muchos los que se pierden la gran maravilla constante que captan mis ojos.
Por eso, déjame verte si eres uno de ellos. Dirige por unos instantes tu mirada hacia la mía y deja que los motivos fluyan. Los motivos de conocerte, por los que tenga ganas de volver a mirarte. Será allí donde descubra el reflejo de tu alma y las dudas que ajetrean a tu cuerpo. No temas, tus miedos los guardaré en  silencio mientras nuestra conversación no verbal se adueña de nosotros.
Si tus párpados titubean ante mi presencia, desvía la mirada buscando refugio. Más sabrás que la llamada de socorro fue escuchada por mis cristales donde descubriste tu oasis de paz y al encontrarlo no podrás dejarlo pasar de largo. Podré percibir tu nerviosismo ante los abrazos constantes de tus pestañas provocando en mi una ligera sonrisa. Descubriré una nueva forma de amar, mientras tus pupilas se sienten atraídas hacia las mías en un simple choque de azar. 
Si soy ágil encontraré ese peculiar brillo escondido en tus perlas marrón oscuro y veré en ti todo aquello que negué ver en su momento, por el miedo a sentir. Tal vez en ese mar que posee tu mirada consiga observar un poco más allá de lo superficial y con suerte reivindicar el grito de la victoria al descubrir mi propia verdad. 
Será allí, cuando comprenda que los ojos únicamente le pertenecen a aquel que los hace brillar. Que prefiero oscuridad eterna a una vista sin luz ni motivos desvestidos a los que acariciar. -Narrovi

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