La vida de un estudiante es muy estresante. Los días pasan y esos exámenes que se mencionaron meses atrás llegan en un simple abrir y cerrar de ojos. Es una época donde los nervios estan a flor de piel y quieras o no, nuestro humor cambia de una manera involuntaria. Son semanas de constantes suspiros y de ataques instantáneos de angustia en tu habitación. Pero son conceptos que uno mismo asume a lo largo del tiempo. Aunque desde un primer plano parezca un tema pesado, desde el punto de vista de un adolescente también tiene asuntos positivos. Todos nos sentimos igual de extraños y confusos.En las clases sientes las miradas cómplices de los demás compañeros y eso, quieras o no, te alivia y no te hace sentir tan solo en ese mar de inquietud. Sí o sí, te sientes más acompañado. Las sonrisas de poderosidad de los maestros ante sus aprendices, crean momentos entretenidos en las aulas. Nosotros los etiquetamos como nuestros mayores enemigos cuando realmente son quienes nos aportan sabiduría, cosa que se debería agradecer. Pero asumámoslo, todos hemos llegado a maldecir en alguna ocasión a alguno de ellos. Al llegar a casa el ambiente también tiene una atmósfera distinta. Los padres se dedican a cuidar al máximo a sus pobres crías y nosotros, delante de esa gran oportunidad, tendemos a pedir por esa boquita que nos caracteriza. El ataque de ansiedad empieza al ver el gran tocho de apuntes que tienes que estudiar, entonces deseamos cambiar nuestra desgraciada vida por otra que se dedicara a pasar el rato en un querido y maravilloso sofá. Intentamos programar a ojo nuestros previstos horarios, los cuales nunca se cumplen a causa de diversas distracciones. Realmente instagram, facebook y otras redes sociales nos han hecho mucho daño en el tema de estudios. Es una sensación extraña. Tú te dispones a comenzar tu destino y es en ese instante donde sientes una fuerza extremadamente impulsiva a cualquier aparato tecnológico cercano a ti. Ahora todos me negareis que nunca os a pasado, pero para qué engañaros a vosotros mismos?
Las tardes en tu habitación son eternas, de vez en cuando entran tus familiares en tu cuarto y te aportan instantáneos temas de conversación que duran segundos, pero que por lo menos te distraen. Si eres afortunado, también se dedican a regalarte sútiles golpes en tu espalda, los cuales te reconfortan y te aportan mayor fuerza de voluntad para afrontar tu cruda realidad.Las semana de exámenes asimisma tiene momentos de pensamientos de nostalgia, aquellos que vivimos antes de entrar en nuestra tortura. Momentos del verano pasado que viviste con tus amigos y familiares y es en ese exacto momento donde tu mentalidad cambia, pues afrontas esos siete días con mayor intensidad sabiendo que el futuro te regalará un verano, un verano increíble. -Narrovi
Aaamaazing👌💗 it's very nicee💗
ResponderEliminarVery well :')
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