martes, 20 de diciembre de 2016

Cartas

De lejos percibo la sonrisa de un niño mientras escribe la carta anual a sus majestades de oriente. En la prosa de las letras de esos niños se aguardan ilusiones y sueños esperando ser cumplidos un año más por las estrellas de la Navidad. Les delatan sus miradas deseosas, impacientes por recibir regalos llenos de felicidad; de amor. 
Y me viene de pronto el recuerdo de una niña posada en su viejo colchón, sollozando en busca de su ilusión. Creo recordar que pasó durante estas fechas. Se dibujó ante ella la pérdida reciente de una mano un tanto familiar y ningún presente era capaz de rellenar el vacío que causaba ese tipo de ausencia. 
Ahora que el tiempo ha sanado esa soledad y ante la mágica escena cautivada por mis ojos, se me ocurre la manera de honrar esos días tristes de mi pasado, evitando con disimulo  la nostalgia.
Y una vez más, lo decidí poner todo en manos del azar. 
Un centenar de cartas escapadas de una vieja baraja española serían introducidas en cada uno de los portales de mi pequeña ciudad, de manera aleatoria. Puede sonar absurdo eso de dejar que la casualidad reconduzca cada carta a su destino mediante la timidez de un simple dado. Y fue el instinto de éste el cual unió cada mensaje con su buzón, pues en el torso de cada una de esas cartas se aguardaba un escrito esperanzador en busca de un ansiado destinatario. 
Ciertamente, considero que el verdadero encanto de la Navidad se oculta tras estos insignificantes actos. Y sé que muchos de esos pedazos de afecto serán recibidos con desprecio e irrelevancia pues aquellos que no conocen, desconocen los motivos de esos escritos. Ignoran las razones de añoranza que se esconden tras los bordes de todas y cada una de las piezas que componen la baraja. 
Recobremos el recuerdo de aquellos días de verano sentados bajo el radiante Sol granadino, con el objetivo de volver a disfrutar de aquellas interminables tardes en compañía de los emocionantes juegos de cartas que hacían de nuestras vidas algo especial; ahora que el dueño se ha olvidado de jugar. -Narrovi


lunes, 12 de diciembre de 2016

Insonorizada

Estoy sentada en una habitación a oscuras. Me sitúo tras un rincón solitario donde la luz del exterior suele reflejarse, allí; donde disfruto del silencio abatido y me acaricia las mejillas la soledad. Soledad que muchos creen no tener ni poseer e inevitablemente les pertenece.
Pensando fríamente, he comprendido que los pasos que te impulsan a soñar los recorre únicamente tu presencia. Por muchas manos amigas que tengas o finjas tener; es así. 
Y ahora, que me encuentro aquí en el frío suelo, rodeada de este abrumador silencio, no siento nostalgia alguna ni le temo a la oscuridad. Más bien la disfruto. Negaré rotundamente que mis gritos no fueron escuchados, más sabiendo que servirá de poco. Alzaré mi voz por si algún líder quisiera oírla; mientras, mis gritos de clemencia continuarán en la sombra, callados al ser excusados por argumentos que no traspasan lo superficial. Pero el rendirse no está entre mis opciones, por mucho que me acurruque para descansar por unos instantes y tomar aliento. Porque lo único que estoy haciendo es seguir cogiendo carrerilla.  Los boletos premiados de la derrota ya estan posados entre mis manos,sin embargo no saborearé la amargura de esta batalla hasta situar los índices de inteligencia sobre los músculos de aquellos que intentan arrasar expectativas futuras. El juego consiste en ir diez pasos por delante, y mi lucha no cesará hasta conseguir mis objetivos.  Presiento que otros ojos mantienen  mi misma mirada, no es posible insonorizar tanto desazón. Mantengo la esperanza que alguno de esos individuos delate su jugada, únicamente para sentirme un poco más arropada. Un soldado no puede ganar una guerra. Uno sólo, no. Muchos, tal vez sí. -Narrovi



miércoles, 2 de noviembre de 2016

Déjame verte

Me gustaría entender la razón que conlleva a los humanos a caminar con la vista enfocada al suelo. ¿A caso les parece interesante el rutinario asfalto o ven en él algo más de lo que yo puedo percibir? 
Soy una de esas personas risueñas que se alimenta de la vida; de cada detalle de ella. Realmente intento transmitir en cada gesto lo que ella me aporta aunque en muchas ocasiones sea la propia vida quien me controle a mí. Y me entristece el pensar que son muchos los que se pierden la gran maravilla constante que captan mis ojos.
Por eso, déjame verte si eres uno de ellos. Dirige por unos instantes tu mirada hacia la mía y deja que los motivos fluyan. Los motivos de conocerte, por los que tenga ganas de volver a mirarte. Será allí donde descubra el reflejo de tu alma y las dudas que ajetrean a tu cuerpo. No temas, tus miedos los guardaré en  silencio mientras nuestra conversación no verbal se adueña de nosotros.
Si tus párpados titubean ante mi presencia, desvía la mirada buscando refugio. Más sabrás que la llamada de socorro fue escuchada por mis cristales donde descubriste tu oasis de paz y al encontrarlo no podrás dejarlo pasar de largo. Podré percibir tu nerviosismo ante los abrazos constantes de tus pestañas provocando en mi una ligera sonrisa. Descubriré una nueva forma de amar, mientras tus pupilas se sienten atraídas hacia las mías en un simple choque de azar. 
Si soy ágil encontraré ese peculiar brillo escondido en tus perlas marrón oscuro y veré en ti todo aquello que negué ver en su momento, por el miedo a sentir. Tal vez en ese mar que posee tu mirada consiga observar un poco más allá de lo superficial y con suerte reivindicar el grito de la victoria al descubrir mi propia verdad. 
Será allí, cuando comprenda que los ojos únicamente le pertenecen a aquel que los hace brillar. Que prefiero oscuridad eterna a una vista sin luz ni motivos desvestidos a los que acariciar. -Narrovi

miércoles, 5 de octubre de 2016

Depender de iniciativa

Que bonito es caminar sujetando una mano amiga, más bonito aún, cuando te descubren el tacto por sorpresa, sin avisar ; sin horarios.
Hermosa situación la de saludar a uno de los tuyos y regalar un abrazo en vez de la clásica costumbre de enseñar la espalda.
Que bonito es despertar y encontrar un mensaje deseando los buenos días, al reflejar los pensamientos de las noches anteriores dedicados a ti.
Y besar los recuerdos en las comisuras de esas bocas que los crean, donando gracias a los oídos conocidos.
Que bonito es planear una salida sin agenda a la cual obedecer ; presentarse en casas ajenas simplemente por el hecho de sorprender.
Una escapada nocturna, sin ataduras ni leyes a las que temer. O dejar de lado los lujos de ciudad y perderse en un charco infestado de lluvia.
Que bonito es celebrar aquello que no admite fiesta alguna y brindar con copas de amor los latidos aliados. Recordando retratos del pasado mientras protagonizamos imágenes futuras.
Que bonita es la preocupación dedicada a los demás, el saber de ti, de tus días y gustos. Inquietarse por lo oculto y insistir hasta conocer verdades escondidas tras lágrimas y papel.
Que bonita es, la iniciativa que algunos poseen y otros no saben apreciar ni ver. -Narrovi


miércoles, 28 de septiembre de 2016

La generación perdida

La generación perdida nos llaman. Nos denominan así todos aquellos que hacen la vista rápida a la sociedad actual; juzgando sin saber quiénes son los gigantes que se esconden tras nuestras pieles.
Pequeños ignorantes, no sabéis lo que os espera.
¿A quiénes os atrevéis a llamar perdidos? ¿Perdidos de qué? ¿Perdidos por luchar por nuestros derechos, sueños y aptitudes? No es nuestro problema que tanto la nación como los medios  solo centren su atención en los niggas y en todas esas bandas urbanas que van de callejón en callejón.
Estoy cansada de escuchar siempre las mismas noticias, que si el nivel en España es muy bajo, que si no tenemos futuro.. ¿Qué sabréis vosotros de nuestro futuro, si seguís perdidos en el vuestro?
Somos cuatro gatos que tiramos hacia adelante el peso de la educación en España; los mismos que merecemos ese enorme reconocimiento que les otorgáis a otros. No sabéis lo frustrante que puede llegar a ser pasarse días y semanas estudiando algo que no te gusta, por el simple hecho de obtener una nota, o de no poder estudiar la carrera que te agrada por una inútil décima o por problemas económicos.
¿Acaso nosotros, los que sudamos gotas de esfuerzo sobre bolígrafos, no merecemos ese futuro que la vida nos prometió?
El estado nos programó para ejercer de robots con metas fáciles: tener casa, perro, pareja e hijos.. ¿Y después de todo eso qué? Nos proyectan un final vacío en todos sus aspectos y después se quejan de que no llegamos a cimas sorprendentes. No nos culpéis a nosotros, culpar a todos aquellos que nos cortaron las alas para imaginar con tal de convertirnos en esclavos con trabajos acompañados de salarios mensuales.
Yo me niego a que nos nombréis así, si ya es complicado ser joven, en estas condiciones aún más. Me niego a aceptar que esta es la realidad que merecemos, la que necesitamos y en la que tendremos que vivir el resto de nuestros días.
No consiento que nos mieréis con ojos de desprecio, cuando necesitamos miradas de admiración para empujarnos hacia delante. No lo permito. No lo permitáis vosotros tampoco. -Narrovi
(Inspirado en el vídeo de MyChimyk)





lunes, 26 de septiembre de 2016

Sin previo aviso

Dejar puertas con pomos sin cerradura es una manera de vivir al límite. 
Nunca sabes el extraño ser que se puede posar tras tu madera y , al pulsar con delicadeza el timbre de tu corazón, aparecer acompañado de una de las más maravillosas melodías. Aquella que se retiene y te acaricia con dulzura todos y cada uno de los rincones de tu piel, y ésta, se despierta dando un salto de emoción expresado en un ligero escalofrío. Creo que no hay más inquietante sensación que la que nos impregna lo desconocido. Lo oculto nos atrae y es inevitable resistirse a tal tentación. 
Y allí, sin previo aviso, apareciste tú. Mostrando tu faceta más radiante con tal de impresionar y cautivar a todos los ojos de los alrededores que ya bailaban tras tu sombra.
Mentiría si dijera que los puntos de nuestro contrato no estaban escritos. Implantaste tus propias leyes nada más llegar, con cautela de no derribar ningún herido de guerra; pero en nuestra partida de bolos, los segundos ya corrían la cuenta atrás en un cronómetro incapaz de pausar. Tus labios siempre narraban que eso de ilusionarme por alguien como tú acabaría en desastre. Y desde la distancia observo las verdades que me lanzabas a voces y que yo me negaba a atrapar. Cuánta razón tenías al explicarme que por mucho que te intentara mejorar, las cosas no iban a cambiar. Que nadie había conseguido traspasar con éxito tu grandioso muro y que todo esfuerzo dedicado a ti sería en vano, inútil.
Pero situé una parte de mí en el bolsillo de tu chaqueta, intentado crear de cero un vínculo que de nuevo me llevara a ti.  Lo cierto es que estaba equivocada. Me equivoqué al pensar que el cumplimiento de cualquier teoría absurda establecería nuestra unión definitiva. Cuando esa teoría era cantada con letras sordas por tu parte. Me confundí al pensar que eras eso que estaba buscando, lo que ansiaba tanto inventar. Finalmente comprendí que eran más mis ganas de encontrarte que las que estar contigo. Me cansé de mendigar tanto cariño. -Narrovi



miércoles, 21 de septiembre de 2016

Vértigo

Vértigo es lo que sentiré si decido guardar esta carta en tu buzón. Los segundos se harán eternos mientras el papel tintado se deposita en su fondo. No existe más altura que la que siente mi mano desafiando a tu incertidumbre. Letras rumbo a lo desconocido, que temen ser no correspondidas porque el miedo sigue bailando alrededor de su forma. Rebelándose ante un bolígrafo de mar azul, implorando mostrar verdades a gritos de una vez por todas. Necesito de tu gravedad para cumplir esta distancia y romper los sellos de amistad que nos dividen.
He alzado mi cabeza al nivel que pisan tus pies, contemplando lo lejos que se encuentra la cima de nosotros y, al mismo tiempo, recordando mi temor a las alturas al no poder volar. Sin embargo el recuerdo de tus manos me lleva al más bonito cielo, dónde no hace falta alzar el vuelo para rozar las blancas nubes. 
Blanco el sobre que envuelve estos versos que derraman sentimientos delatando te quieros. Blanco el fondo de tus ojos que me persigue y  acaricía. Blanco el frío que me abrazaba cuando no me percataba de tu presencia. Eterna disputa entre blanco y negro. Antes nada; ahora todo. Dime, ¿ cuál es el límite entre lo conocido y lo oculto? 
Convence de una vez por todas a mis dudas que  retienen este escrito con fuerza. Logrando de esta forma que mis manos sientan una peculiar atracción por la abertura de tu viejo buzón. -Narrovi